
martes, 20 de noviembre de 2007
En La Habitacion

lunes, 5 de noviembre de 2007
Un par de litros màs se nos va el paciente
estuve tan cerca de la realidad,
y no estabas junto a mi.
cada cráneo servia de peldaño,
cada cuerpo inútil parecía una sombra,
estuve en la realidad.

no se, si, era la muerte.
el desfallecimiento de todo,
por todos en un vendaval de hiel.
no se donde estuve y tu no estabas.
ve vi la ultima gota de sangre.
y mi cuerpo perenne se quedo en tu mirada,
la única que estaba cerca de mi labios.
no supe nacer, no supe.
bajo hilos de placer pagano.
se rompió mi letra de amanecer.
no supe si es, ahora o ayer, no supe.
inútil destrozo los desfiladeros.
guardo ese abismos en mi piel.
y las nubes brotan.
como mañanas;
en un sortilegio de corrientes
que se desfiguran en el mar.
en los ríos de tierra,
en los peces.
que como ayer se van, se van...
viernes, 2 de noviembre de 2007
¿Donde? estas Liliana

¿Dónde?, dime ¿Dónde?
Sonámbulo sangrante,
En millones de habitaciones,
En decenios de casilleros,
Donde su vida le ha llevado…
Perdido en los confines de su pensamiento.
Truncado.
Una y otra vez,
Amputado en su esencia
Llevando esta cruz de verdad absoluta y cristiana.
Vagas en atmósfera de inquietud.
De esta cadena de vida.
Que pesa en tus pupilas.
Sin descanso.
¿Dónde están las claves milagrosas?;
Que te lleven a pedestales quietos de
Tu espíritu luchador.
¿Donde están?;
Más allá de unos consejos de interés;
Que solamente como muchas veces;
Te hacen perder tu propio equilibrio;
Llevándote a los más profundo de los abismos;
Aun más dolorosos que esta propia soledad.
Dime ¿Dónde? hacia donde debo encaminar mis pasos perdidos
En estos inmenso laberintos del saber.
Una luz una miserable luz.
Que alumbre esta desolación.
Se quema mi carne y mi desesperación.
Que no espera en las vitrinas de algún almacén.
Desde hace varios años cargo mi cruz encadenada;
Desde hace varios años sentí;
Que mi vida y la vida;
Era difícil y una guerra táctica
Entre risas pervertidas
Que siempre existen…
Que me hace caer más abajo del infierno
No existe voluntad mutua en este maldito mundo…
Debo arrastra mi pobreza…
Mirando los estantes.
Sin alcanzar un mendrugo pan.
Para seguir encadenado a esta,
Inútil desesperación…
Sentir risas burlonas tan inútil;
Como la propia existencia;
Desde el alba hasta el atardecer.
Donde luz de madrugada,
Encaminar esta angustia;
Que arde en mi alma.
Ni el amor en su dulce melodía
Remedia mi inquietud
¿Donde ir? Donde
Que puerta tocar
En esta desesperanza
martes, 30 de octubre de 2007
Vamos a ponerle unos Litros de Sangre
Sangre en el Sofá La sangre bajo por los espejos.
La mirada era un vendaval de odio.
Y la mente daba los últimos alientos;
A una vida desdentada en su cauce.
Morir, morir, morir.
Fueron sus palabras, últimas,
Detrás de esa transparencia.
Solo existía nada.
Su alma sus sueños…
Quedaron como un vestigio,
Un vestigio, insensato, sensato…
Solo su sueño le pregunto.
Una mañana por la libertad…
Y nunca mas había sido libre.
La vida la trasmuto desde gusano a la mariposa
Desde la mariposa al gusano.
En un grano de tiempo.
Y yacía sin vida… Real,
Dolores en ese cuerpo doliente,
Sin existencia no estaban.
La certera muerte,
Inesperada, vacío en sus pupilas,
Muerte, muerte.
Engrandeciendo,
El minúsculo espacio de la vida;
Y su tiempo…
P.D: palabras que representan concepto nacen guerras, la libertad y el amor palabras, malos entendidos, risas jocosas, palabras que acarician y suelen perfumar las primaveras
viernes, 12 de octubre de 2007
Espero Ganarme un Mate Gaucho en Una Rifa

lunes, 8 de octubre de 2007
Para Relajarnos un Mate
PreguntoEl psicólogo se veía cansado, llevaba tres meses en la consulta, tratando de solucionar problemas a varias personas ajenas, pero quien arreglaría los suyos sus propias taras y obsesiones.
Llego al departamento mas cansado de lo habitual su hijo de 9 años le pidió dinero, saco un billete de malas ganas y se lo entrego, nunca antes había estado así. Recordó el relato del último paciente de pronto, frente a él, apareció el pianista, tal cual como el hombre se lo había descrito…
Cuando el policía levanto el plástico, donde estaba el cuerpo. Se sorprendió. Era su psicólogo, con quien esa mañana había compartido, una sección más de las ocho que tenia cada semana, en su mano tenia un anillo. Era el usado por el pianista, en ese sueño terrible que lo tenia sin dormir…
Posdata: Liliana no sueñes con el pianista, puedes ser la próxima victima…hulluy
viernes, 5 de octubre de 2007
Esperando un Asado

Abrí el paquete de cigarrillos, la avenida se veía larga, como lo que me faltaba para llegar a casa de Leonora. Suele suceder que siempre me tomo algunos minutos. Nunca es llegar cuando te esperan. Es ser siempre inesperado, como cambiar el dial de la radio, es algo simple y complejo algo complejo y simple. Si esa melodía eso señal que las sensaciones me harán sentir mejor sino, esta es preferible no haber tomado asiento en esta plaza. Los niños tratan en vano de elevar un volantín, mientras una hoja de diario algo arrugada, muestra unas imágenes de Fernando González. Los niños por fin logran elevar el lobo volantín, algunos estudiantes leen algunas tareas. Leonora debe estar preparando el café, que tanto nos gusta ambos… ya no se, que decir y el celular en mi bolsillo, comienza a vibrar las palomas vuelan en circulo, la tarde nos abandona a mi y varios…
Pensé por un momento que ese volantín que los niños elevaban era mió o por lo menos su tirantes lo sentía al tomar los hilos era como volver a esos instantes a esas pasión infantil que tanto de menos echaba mientras el celular me avisaba que su batería se había acabado y la llamada no había quedado registrada como las otras y varias que en mi teléfono ya no estaban…
El hombre había sido mordido por un lobo. Permaneció en banco del parque hasta que la luna apareció en el horizonte, sintieron fuertes gritos esa noche y el hombre sufrió millones de tribulaciones y locura. Nadie lo supo nadie, quizás, si lo supieron pero era indiferente. Cualquier situación ese hombre le había ganado a su indiferencia. A unas cuadras de allí algunas goteras de la llave golpeaban una lata. El sonido era muy tenue casi imperceptible, ese hombre podía oírle. La noche avanzo, los primeros rayos del sol inundaron, nuevamente el parque. Los niños corrían a hurtadillas de un lado para otro. Cuando encontré a ese lobo herido, por un proyectil, no imagine que se trataba de él, nunca imagino, en realidad soy mucho más real que él…
Los policías llegaron con varias horas de atraso al lugar pero lo había presenciado todo ese lobo herido se convirtió en un hombre enfrente de mis ojos ellos lo revisaron lo revisaron hasta encontrar su identificación y otros papeles después durante esa tarde regresaron los niño y su volantín que lo elevaban trabajosamente pero allí estaba otro hombre muy parecido al de la otra noche, noche, noche.
miércoles, 3 de octubre de 2007
Muerte Confieso

No sé quien eres muerte
Paseabas en mis pies de plena mañana
No sabía quien eras muerte
Te levantabas con el alba
Calzando mis zapatos gastados
No sabía muerte, no sabia
Cubrías tus ojos en mis ojos
Sobre tardes interminables
Sobre risas jocosas
Sobre vendavales y hambre
No sabía muerte
Que mis pies callados te hacían reverencia
Que las miradas ajenas
Te tenían como compañera
No sabia
No sabia
Donde Ríes
En sacaros sobre los ataúdes
En dolor, Dolores no sabía muerte
Que, el llanto, te llora
No sabía muerte
No sabía…
*Nota: este trabajo esta incluido en un poemario y retratario que no se en que momento lo publicare en formato papel o es posible que este trabajo quede en formato digital al menos esta en el video…un afectuoso saludo oscuro y tétrico desde el otro lado de la cordillera Gonzalo Torres O
*Con cariño para Lili Varela
lunes, 10 de septiembre de 2007
Relatos de Locura-Amparo Carranza Vélez

Deshago los tonos oscuros de mis labios, liberando el secreto acerca de quién eres tú.
domingo, 8 de julio de 2007
Soledad Compañera//Cris Longinotti

devorará mi corazón helado
Oh Muerte- Manuel Cortés

lunes, 11 de junio de 2007
SERVICIO MORTAL
Mi muerte era plácida, sin sobresaltos. SK08-mm1 era mi identificación. Mi hueso de identidad provocaba respeto en la Secretaria de Necro Mensajeros. “Asdrubal Vitrubio, asesino serial”, leyeron cuando me presenté al Necro Juzgado en
Primera Instancia, al momento de mi fallecimiento.
En el organismo faltaba personal. Guerras, pestes, miles de muertos, espléndida época. Pero el servicio de Anuncio de Fallecimiento era deficitario. La tradición medieval (esqueleto bajo túnica negra, guadaña, “vengo a anunciarte tu muerte”, qué belleza), ya no era posible. Tampoco “bienvenido, estás muerto”, en pleno camino del infierno —lo más probable— cae bien.
Se diseñaron soluciones, algunas efectivas: La Muerte a caballo por los campos en noche tenebrosa: servicio para 10 a 50 personas; aullidos y gemidos en la noche: para más de 100 (no se arma un coro así nomás).
Pero estaban los candidatos a muerte VIP (jerarcas, enamorados, criminales, suicidas) con ceremonia a medida, mensajero a persona; túnica de raso, huesos lustrados, voz cavernosa y ronca, guadaña de acero de Toledo, era un servicio muy difícil de conseguir. Había clientes demorados tres años, muertos de aburrimiento, qué vergüenza. No había tiempo para cursos de capacitación. Por escalafón, ni pensar.
Ahí caí yo. Revisaron mi prontuario: catorce víctimas una por una, anuncio a la medianoche, ejecución al amanecer, no se me escapó ninguno, un arte. Motivo venganza, nada enfermizo. Odiaba a esa gente; niñeras, institutrices, profesores, celadores, novias. Todos habían colaborado en mi fracaso final, en mi humillación. En la noche de bodas tuve que matarla. Pero sólo fue la primera. Todos fueron culpables, todos pagaron.
Algo me falló. “Ahora tú debes pagar”, me dijo alguien, y me mató.
La circunstancia de mi muerte no afectó mi prontuario. Me nombraron Mensajero de la Muerte nivel 1. Hasta modista y maquillador, llevaba. Sin límite de gastos.
Me acuerdo de alguien –un funcionario de un país europeo-. Después de la depresión inicial, pidió como último deseo una cena tipo Maxim. Dormí a todos y vacié el local. Con los registros de decesos de los últimos 30 años me alcanzó para reponer el personal. Hasta había una soprano famosa. Apariencia, vestimenta, recursos no son problema, cualquier autorizado puede hacerlo. Se fue contento, el hombre.
Pero no todo dura en esta muerte. Mi asesino tenía una lista de 15 sentenciados, los 14 primeros iguales a mi lista; el decimoquinto era yo. MI hermano, el menor, era el dueño de esta lista. Se supo al fallecer él, de muerte natural. Ahora se dudaba de mis crímenes, a menos que yo los revalidara, o aportara al menos 16 nuevos, incuestionables crímenes. En ese ministerio no se molestaban en corregir nada. Se adecuaban. Prometieron decidir a la brevedad.
Es medianoche. Una escena horrenda, insoportable: un querubín, con alitas y rulos se me aparece. “Han decidido darte la oportunidad de incrementar tu lista y volver al puesto. Tienes quince años de plazo”, me dijo con terrorífica voz cristalina. Me tomó del brazo y continuó: “Acompáñame”.
—¿Adónde me llevan?¿Por qué tan oscuro? —gemí asustado—. ¡No, por favor! ¡Noo!¡ !Oh! ¡!Por qué me tironean! ¡...! ¡Buaaaá!
—Un robusto varoncito, señora. Tiene mucha voluntad, no sabe con qué fuerza me apretó el dedo. Me lo dejó muerto.
Carlos Adalberto Fernández
http://carlosafernandez.blogspot.com/
viernes, 25 de mayo de 2007
Sepulto tus miedos-Liliana Varela
Soy como un cementerio que la luna aborrece,donde largos gusanos, como remordimientos,
se encarnizan sin tregua con mis muertos queridos.
Charles Baudelaire
Sepulto hoy tus miedos junto a los míos,
descansarán como esqueletos desconocidos
compartiendo la aventura de la putrefacción eterna.
La fosa los acogerá como una vez lo hicieron mis brazos
pero en ella no habrá calor
ni siquiera compasión.
El suelo los cubrirá con el manto del oscuro silencio
perpetuando la paz tan necesaria e inútil del camposanto.
Dormirán por siempre abrazados al olvido, retorcidos
en hediondo fango mohoso,
mutilados, carcomidos.
Danzarán dantescamente en las tinieblas del fuego
condenados a las sombras,
innombrados, marginados.
Sepulto hoy tus miedos junto a los míos
bajo la llave
con que cierro el corazón.
Liliana Varela.
lunes, 19 de febrero de 2007
Aquelarre

Cuando el sol se va ocultando
y la tarde va cayendo
Cuando reina la oscuridad
y se evapora la luz del cielo...
...ellas llegan a la tierra.
con sus sombrìos rostros
en actitud que aterra
siempre vestidas de negro
Con sus enormes sombreros
sus escobas voladoras
sus lechuzas y sus cuervos.
Algo las trae de muy lejos
Seguiràn una ceremonia
Haràn conjuros secretos
Leeràn la biblia negra
perduraràn en el tiempo
Orgìas descabelladas
las reuniràn junto al fuego
beberàn extraños brevajes
viviràn un delirio extremo
Firmaràn pactos con sangre
para adorar de todas formas
a su temible Àngel negro
¡Son las discipulas del infierno ¡
Las une un mismo propòsito
que se oscurezcan los cielos.
Que reine la locura
el caos y la confusiòn
Dejar los demonios sueltos ¡
Rito ancestral. Rito perverso
¿Sabìas que ellas existen?
¿Que aùn se siguen reuniendo?
¡Ten cuidado! Cùbrete de luz
Convoca a tu àngel bueno
No extravìes tu camino
No entres al reino del miedo.
Quizàs èl te guarde del mal
Te obsequie bueno sueños
Aleje tus pesadillas
Cierre las puertas del averno.
Ximena Rivas
martes, 23 de enero de 2007
El Taxidermista

Esta vez le había tocado el turno a un oriental; un hombre de 50 años aproximadamente, un pobre desgraciado que caminaba por donde no debía, a una hora que no debía.
Le había caído por sorpresa clavándole, con precisión, un puñal repetidas veces entre las costillas, debajo de los pulmones, como para sacarle todo el aire en forma instantánea e impedirle gritar.
Luego con escalofriante pulcritud y rapidez había seccionado la cabeza con la destreza de un hábil cirujano y carnicero a la vez.
Era su octava cabeza embalsamada. La taxidermia la efectuaba con tanta perfección que uno podría decir que la cabeza tenía vida al momento de ser puesta en ese altar; ese altar levantado en honor a su madre, a su querida progenitora, a aquella que siempre se había reído de él, diciéndole que era un alfeñique, un estúpido al cual cualquiera podía ganarle con un soplido.
Junto al retrato de la anciana, muerta hacía dos años, reposaba su cuerpo embalsamado.
Seguramente era ese policía; hacía rato que andaba tras él. ¿Estaría sospechando de él?
No lo creía, se consideraba demasiado inteligente para dejar pistas…pero también era verdad que ese policía no era ningún tonto.
Le había hecho muchas preguntas…cómo se hacía una incisión tan precisa; cómo se evitaba perder mucha sangre; qué instrumentos serían útiles para seccionar con rapidez y maestría, etc…
La charla con el policía no le había gustado mucho; éste le despertaba demasiadas sospechas: le había dicho que necesitaba diseccionar y embalsamar un pequeño perrito que él y su esposa amaban como a un hijo y le había asegurado que se lo iba a traer más tarde, hecho que él interpretó como un funesto desenlace.
--¡Señor Wrunt! ¡Señor Wrunt! –escuchó sabiendo que quien gritaba su nombre era el policía. Tomó el bisturí más filoso que poseía y giró la cabeza hacia donde reposaba escondido el cuerpo de su progenitora.
--Esta vez estarás más orgullosa, madre…es el turno de un policía –dijo mientras respondía al llamado—Voy sargento Raen…Voy.
Liliana Varela




