domingo, 15 de junio de 2008

Oscurecia en la alta montaña; los visitantes, se fueron retirando en direccion al albergue. Era un delicioso grupo de gente joven; bullanguera en sus risas y en sus voces, al comentar las cosas acaecidas.

Por detras de ellos, una sombra de gran tamaño, se cruzo por el camino. Fue solo un instante, solo el paso de la Luna, de una nube a otra.

Llegaron al cruce de caminos, y observaron que el indicador de la ruta, estaba caido en el suelo, sin palabras que mostraran la direccion a seguir.

Todos a la vez, daban una ruta segura para llegar al albergue. Cada uno tenia la suya propia y de los cuatro caminos a elegir, salian cientos de ellos.

Decidieron hacerse grupos y avanzar un espacio de tiempo, para despues regresar y contar lo encontrado.

Despues de media hora de experimento, falto un grupo a la cita.

En la lejania, se sintio un grito de terror, que inundo el valle y dejo aterrados al resto de los muchachos. La noche cerrada, hizo acto de presencia solo iluminando el panorama, el claro oscuro de la Luna a traves de las nubes. Una nube revolotosa, en su juego, dejo de caer su carga de agua, dando brillo a las hojas de las plantas.

Alguna niña, ya histerica, comenzo con su propia lluvia de lagrimas.

Nuevamente se vio a la sombra, que se movia entre el monte en direccion a los muchachos.

Avanzaba rapida pero con preacauciones; algo llevaba entre sus negras manos.

Apenas cien metros los separaba; los jovenes en un descuido de la Luna, se percibieron de lo que les llegaba del monte...

Todos a una gritaron,...¡¡¡ nooooooo!!!.

Una caja de Coca Cola y una botella de ron, fue la respuesta, a tan unanime y tan fuerte negacion.

Aprendiendo de Liliana Varela.

Emilio.