viernes, 12 de octubre de 2007

Espero Ganarme un Mate Gaucho en Una Rifa


Plumajes en un Espejo

Tía Águeda dormía muy plácidamente en su mecedora; hacía más de diez minutos que había regresado de casa del alfarero del pueblo. Él me había contado un extraño sueño que le sucedió la noche anterior, en un vaso que estaba sobre una silla habían algunas sombras haciendo un extraño ritual, en el fondo de la habitación estaba ese antiguo espejo donde las sombras se podían ver más nítidas, eran varias personas que intercambiaban los vasos de metal, en su interior habían pequeños insectos que se transformaban en una especie de ave con plumas multicolores y salían traspasando las ventanas que se encontraban completamente cerradas, sus vuelos eran circulares sobre el pozo de la casa donde desaparecían con el viento de la noche, tomé mis gafas dejando a tía Águeda. La noche estaba bastante estrellada, los luceros parecían enormes botones carmesí, caminé por la única avenida del pueblo hasta el bar, cuando estuve en su interior pedí un cerveza. Mis amigos debían llegar esa misma noche desde la mina donde trabajaban. Fulgencio, el dueño del bar, estaba revisando algunos papeles; ¾ ¿Cómo ha estado Rodrigo?, hace tiempo que no le veía dijo, le saludé de manos y tomé la botella sentándome en la mesa que estaba junto a la ventana. Desde allí podía ver la larga avenida junto a los sauces que estaban a la entrada del pueblo, la calle estaba desolada; serví un poco de cerveza bebiendo un par de sorbos; en ese instante se vino a mi mente una percepción, podía ver la silueta de un hombre quien cargaba en sus espaldas un montón de leña seca, a medida que se acercó donde estaba pude ver que su cabeza tenía una forma poliédrica y en cada lado se veían rostros de personas con sus nombres que había visto en el obituario, de inmediato se apoderó de mi una desconocida sensación que calaba mis huesos, el hombre al pasar por mi lado dejó escapar un rostro de su cabeza que se posó en mí, en se momento sentí una sensación extraña que hizo que soltara el vaso, Fulgencio dejó los papeles y se acercó; ¾ ¿Estás bien? ¿Te sucede algo? no, dije sacando algunas monedas con que pagué la cerveza y salí del bar sin saber donde iba, después de varias horas de caminar sin rumbo aparente; llegué a una enorme casona; nunca antes la había visto en el pueblo, estaba poblada de flores y antiguos árboles atávicos que se encaramaban por sus muros, se mecían sobre una blanca nube, tomé el sendero llegando hasta la puerta principal que estaba adornada con dos manos de metal, le di varios toques sin que nadie contestara, a un costado de la puerta había un pequeño masetero y en su interior había una llave que colgaba de uno de los ganchos de la planta, la tomé y abrí la puerta de par en par; en su interior había un lujoso comedor servido con deliciosos manjares, más al fondo se podía ver una escalera de caracol que se empinaba hasta las habitaciones. ¾ Es usted señor, dijo una voz que salía desde una de las habitaciones de la planta baja, ¿quién es?, pregunté un tanto intranquilo; la puerta se abrió, apareciendo un mozo con una bandeja con un vaso servido, tome señor su aperitivo, lo estábamos esperando, los invitados deben estar por llegar, ¿está seguro de lo que dice?, pregunté al hombre que continuaba con varias cortesías, ¾ de qué habla usted señor, nada, dije mientras el mozo me indicó las escaleras, subí sin preguntar nada, ¾ su baño está esperando, subiré enseguida para ayudarle, dijo en forma muy cortés el mozo, desapareciendo por la puerta por donde había venido, subí los escalones, cada habitación estaba enumerada y aparecían unas iniciales en cada una, entré en la que tenía mis iniciales R.V, en su interior existía un precioso baño todo de mármol muy bien estilizado, en uno de sus colgadores estaba una inmensa toalla también con mis iniciales, corté el agua de la tina, después saqué mis zapatos y mi ropa, todo parecía bastante real, cuando estuve dentro del agua apareció nuevamente el mozo, esta vez traía en una bandeja varios frascos y esencias aromáticas, cuando hubo vertido las aguas se levantó una suave espuma, el mozo insistió en ayudarme pero me negué, después se retiró sin decir nada, el agua estaba bastante agradable, no supe en que momento los músculos de mi cuerpo se fueron poniendo rígidos y un extraño dolor un tanto placentero se fue produciendo en mis articulaciones, hasta ese momento no podía darme cuenta, cuando desperté estaba con varias agujas en mis brazos y una mascarilla conectada a un respirador artificial, parpadié unos instantes para tratar de recordar, después intenté moverme, era imposible, mientras por el corredor se escuchaba la voz del alto parlante que pedía el nombre de un médico para el pabellón de cirugía, cuando pude verme en el estado en que me encontraba comencé a sentir una enorme desesperación, gritaba pero de mi boca no escapaba ni un solo grito, luego de un rato llegó una enfermera quien traía una bandeja con comida, ella hablaba respecto a mi enfermedad pero no entendía nada, luego de eso se sentó cerca mío y me dio de comer, mi lengua no lograba dar con el sabor y la comida extrañamente se caía de mi boca, ella volvía con otra cucharada pero era exactamente lo mismo, en ese momento noté que ella no se daba cuenta que ésta caía de mi boca, después de darme la última cucharada se retiró sin decir nada, traté de incorporarme, estuve en eso varias horas hasta que logré sentarme, las gotas caían muy despacio de las bolsas, encima del velador había un montón de revistas de tapas amarillas, al parecer muy antiguas y un periódico del día, moví despacio mi mano y lo tomé, la fecha era 16 de Agosto de año 76, no lograba entender que pasaba, ayer para mi era 12 de Mayo de 1998, en ese momento entró un hombre con un gran abrigo largo y gafas oscuras, repentinamente pude hablar ¾ que estoy haciendo acá, pregunté mientras el hombre se sentó a mi lado, ¾ es usted quien pienso, dijo el hombre sacándose las gafas, sus ojos no estaban en su sitio, esto me provocó temor, el hombre se levantó y tomó la ficha médica que estaba colgada a los pies, ¾ tu eres Francisco no es cierto, volví a perder la voz pero esta vez fue muy raro, mi boca si se movía pero yo no la estaba manejando ni tampoco podía escuchar que cosa hablaba, luego de un rato el hombre volvió a ponerse las gafas, esto me tranquilizó pero no lograba entender que estaba sucediendo, nuevamente volví a tener el control sobre mi voz pero el sujeto se había evaporizado, lo que hubiera sido me dejó bastante contrariado, cerré un momento los ojos como una forma de descansar, en ese instante pude ver nuevamente al sirviente, la situación era aún bastante más real que lo anterior ¾ Señor, los invitados le están esperando, dijo mientras me cubría el cuerpo con la enorme toalla que llegaba hasta el piso, secó mi pelo con un secador de mano y se marchó sin decir una palabra, luego regresó con un smoking y una diminuta humita de color azul, luego colocó un perfume bastante concentrado detrás de mis orejas y cuello ¾ ahora si señor, le deben estar esperando, aunque de momento toda la situación era extraña y bastante contradictoria, sólo me limité a hacer lo que el sirviente decía, bajé las escaleras y recibí varios aplausos, toda la gente estaba en el salón principal, yo era el único que no cubría mi rostro, todos ellos tenían unas coloridas máscaras, apenas bajé el último escalón la música se hizo sonar al otro lado del comedor, todos y yo incluido nos tomamos de las manos y comenzamos a dar vueltas por entremedio de la gente, estuvimos en ese baile en zig-zag hasta muy avanzada la noche y parte de la madrugada, cuando la música dejó de sonar y las personas desaparecieron sin yo darme cuenta, cuando quedó el salón completamente vacío me senté en uno de los sillones que estaba junto a los enormes ventanales de la habitación, miré la enorme nube en que estaba incrustada la casona y a lo lejos se podían ver los primeros rayos de sol de la mañana, al volver la vista hacia la habitación ésta había desaparecido y sólo estaba el largo corredor donde estaba el espejo, donde se podían ver a los hombres haciendo ese extraño ritual, donde los insectos se convertían en aves de bellos plumajes que se elevaban sobre sus cabezas y se movían en distintas direcciones atravesando las sombras que estaban de espalda al antiguo espejo del corredor. ¾ Muchacho te sucede algo, dijo tía Águeda meciéndose risueñamente en su mecedora.




* 3/4 = guion largo




Nota: este relato pertenece a una publicacion hecha en 2005 de mi autoria, quisiera agradecer a Cristian Romero su correción y machucones varios y esa pizza con anchoas y el whisky de 14 años la publicación se llama Badajo y otros cuentos, hice 150 ejemplares que los comercialice de mano recorriendo algunas comunas de Santiago. San bernardo, buin casa y conversando con la gente una bella experiencia espero reeditar esta publicacion este año junto con mi primer libro estoy trabajando tan duro como antes, a veces cuando nos sentamos a escribir pensamos o creemos que estamos solos pero en realidad estamos conectados con todo los demas, un abrazo para ti Liliana por darme el espacio para mostrar a tus lectores mi trabajo que llevo haciendo hace ya 15 años y que cada vez parece que tuviera menos edad la escritura es un verdadero oasis en esta sociedad de consumo espero estar haciendo lo bien gracias infinitas para ti liliana y tu trabajo saludos Gonzalo el rumbero y amante de las cosas simples.

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