lunes, 17 de marzo de 2008

Volver atrás- Rosa Espinosa


Las escaleras conforme subía, hacían denotar la poca preocupación por la limpieza de esa pequeña casa, las cortinas sucias, el baño mal oliente y el olor a encierro generaban en el ambiente un hedor insufrible, era tarde y las pocas pertenencias reflejaban pobreza.
Los gatos al notar su presencia corrieron a refugiarse.

.- Hay alguien en casa?.- preguntó con casi un murmullo, sin recibir respuesta.

Lentamente, un poco vacilante, el hombre daba cada paso como si temiera despertar a alguien…, de pronto se encontró frente a una puerta arañada, golpeando bajo, nuevamente sin respuesta, su seño se frunció en una interrogante.

- qué le habrá pasado?.-, se preguntó.

Abrió la puerta y se encontró con una anciana durmiendo placidamente en una pequeña cama, era su madre a quien no veía hace algunas semanas, se acercó he intentó despertarla de su sueño, pero a los pocos instantes notó con horror que no respondía, yacía muerta, la sacudió con fuerzas y un gato salió de entre las ropas con el hocico ensangrentado, al destaparla miró algo que jamás se esperó, el maldito gato le había comido la mitad de la mano, comenzó a llorar, .- porqué!!!??.- gritaba y lloraba, ya era tarde…

No podía entender el tiempo que dejó pasar antes de visitarla, las reuniones, las invitaciones, las mujeres, los amigos, todo fue una justificación para no verla, pero era tan simple, ahora la veía ahí, inerte, tan frágil, tan abandonada, tan sola, solo con la compañía de sus gatos, esos malditos gatos, vieja, sin vida y sin una palabra de perdón por su culpable descuido, ya era tarde, para llorar…demasiado tarde…